Tu futuro está en la aristocracia.
Instala esa palabra en tu ADN.
Aristocracia significa "gobierno de los mejores".
¿Por qué será que esa palabra -aristocracia- me evoca un tanto de repudio, con imágenes de ostentosidad, personas abusando del “pueblo”, clasistas y así?
Porque eso me enseñaron mis maestros.
Y la Iglesia católica con su malinterpretada “es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios”.
Espero no ofenderte con esto que dije, no es mi intención, pero tampoco me disculparé por ello. Le podrás dar mil metáforas distintas de lo que significa este asunto del camello, pero la que a mí me dieron los presbíteros fue la idea que es malo ser rico.
Lo curioso es que la palabra aristocracia, ni siquiera se refiere originalmente al dinero, sino a las virtudes, la sabiduría y capacidades de una persona. La idea era que los más justos, sabios y preparados velaran por el bien común. Y claro, con el tiempo sí que empezó a significar privilegios y opresión, pero esa parte de la historia no es la que me interesa.
En los últimos años he hecho lo humanamente posible por sacudirme ideas esdrúpidas que me quisieron imponer tanto los ignorantes como los que solo buscan someter tus ideas para obtener más poder, como los políticos.
Una de las tareas principales de tu vida está en desaprender cuanta tarugada se ha instalado, consciente e inconscientemente, en tu software personal.
Un súperhumano tiene que ser parte de “los mejores”. No hay forma alguna de que seas parte de este selecto grupo y a la vez de la muchedumbre. Son mutuamente excluyentes.
¿Es elitista? Claro.
Los que defienden su pobreza con uñas y dientes, al escucharte decir esto, sienten que te crees superior a los demás. Pero no entienden que no se trata de ellos, sino de ti mismo.
No tienes que formar parte de un grupo político o empresarial, sino ser un gobernante de los mejores de tu propia vida. Un gobernante de élite de ti mismo. De esos que hacen todo lo contrario a lo que hacen las masas.
Si no quieres ser aristócrata está bien, anda, ve y sigue gastándote tu quincena en personas y actividades que sabes que no te impulsan, pero que se sienten bien porque eres bien querido ahí donde estás estancado.
Vaya, ya ni siquiera tú los estás impulsando a ellos. Solo estás ahí para perpetuar el ciclo, hasta que alguien lo rompa. Y si estás leyendo hasta aquí, eres el elegido para romperlo.
Y así, muchas palabras que causan escozor, de fondo son las que necesitas instalar en tu nueva configuración, esa que nuevamente juraste hacer a inicio de año.
Ambición, aristocracia, riqueza, poder, fuerza, recursos, conexiones.
Intégralas como parte de tu ADN.
- Yuban.


