Te enseñaron a creerlo, ahora aprende a cuestionarlo.
Mis amigas siempre me sacan un susto cuando salen con que son brujas.
Recientemente te contaba que para mí, las brujas son verdes, feas, hacen brebajes con sesos de cabra y así. Porque Disney y los disfraces de Halloween así me moldearon.
Y esto siempre, siempre me remite al hecho de lo fácilmente manipulables que somos, y cómo los demás van moldeando nuestra realidad, que después defendemos a muerte sin cuestionarnos por qué hacemos o dejamos de hacer tal o cual cosa.
Hay cosas que nos parecen naturales, inevitables y lógicas, pero no lo son.
Son acuerdos sociales, ocurrencias de algún gobierno o decisiones viejas que se volvieron costumbre, y nadie te preguntó si estabas de acuerdo, simplemente naciste dentro de ese sistema.
Por eso seguimos pensando que necesitamos exactamente ocho horas al día para ser “productivos”, y ahora crees que eres mal ciudadano por no ir a votar en unas elecciones que un día un grupo de gobernantes se inventó, aunque hace apenas unos meses dicha “obligación” ni existía.
Allá afuera hay todo un conjunto de narrativas que construyen la vida tal como la experimentas y que los demás siguen escribiendo para ti.
Pero si alguien más pudo moldear tu realidad, tú también puedes hacerlo.
No estás condenado a repetir lo que heredaste. Puedes mirar con otros ojos y romper la narrativa. Puedes cuestionar lo que siempre ha sido y empezar a escribir tu propia versión.
La realidad es negociable dice mi amigo Tim Ferriss.
Y aunque muchas veces parezca que el mundo solo te empuja y tú solo reaccionas, también tienes poder para empujarlo de regreso.
Yuban.


