No te entusiasmes por lo bonito del martillo.
Mis antenitas de vinil se activan cuando veo a un empresario entusiasmado con modelos y métodos de management como Toyota Way, Lean Manufacturing, Six Sigma, et al.
Si estás muy joven para saber qué es esto de las antenitas de vinil búsquese el Chapulín Colorado en Youtube.
Entusiásmate por los resultados, no por el método.
Dicho de otra forma, que te entusiasme ver lo bonito que se verá ese cuadro que te encantó colgado en la pared de tu sala, no lo bonito del martillo.
Lo que deberías tener en mente no es implementar métodos aparentemente revolucionarios, muchos de ellos ya desactualizados, sino lograr resultados distintos a los que has estado obteniendo. Con distintos me refiero a exponencialmente mejores de preferencia. Ahí debería estar tu entusiasmo. En esa visión que tienes de cómo deberían funcionar la cosas en tu empresa, no en la herramienta.
Entusiasmarte por la herramienta te lleva a errores de juicio al impulsarte a contratar la implementación de un método con un consultor que está igualmente embelesado por la teoría pero que no ha podido ir más allá en su implementación, solo ha avanzado en su habilidad para entusiasmarte en invertir con él, o ella.
No es que sean malvados, están ellos mismos sobre entusiasmados porque recién van terminando de leer mide lo que importa de John Doerr y ahora piensan que implementar OKRs es el remedio genérico para todos sus clientes y lo empiezan a ofrecer como Vitacilina que te cura todo mal. Rara vez han tenido una empresa propia. Cuando ves tu nombre en el acta constitutiva de una empresa, todo cambia. Ni siquiera es lo mismo haber sido un alto ejecutivo en algún corporativo, sigues siendo un empleado solo que con un Mercedes en la cochera.
Recuerda también que por muy prometedora o novedosa la herramienta no significa que ya tienes las bases de cambio instaladas en la mentalidad de tu equipo. Se requiere un gran esfuerzo para poder implementar un proceso de cambio, no es solo cuestión de hacer reunioncitas y cobrar por ellas.
Si en tu empresa todavía estás batallando con procesos básicos, reprocesando todo una y otra vez, o haciendo malabares cada mes para pagar nómina y prestaciones mejor empieza por ahí.
¿Alguna vez tuviste brackets? Antes de ponértelos, seguramente tuviste que revisar si tenías caries y ponerte resinas, después tu limpieza dental. No hay forma de brincarte esos pasos si quieres hacer las cosas bien.
Lo importante no es la red social sino el poder conectar y agregarle valor a tu audiencia.
Lo importante no es el curso que tomaste sino la transformación que puedes lograr.
Cuando te desbordas en entusiasmo por un método seguramente estás perdiendo de vista lo que realmente importa.
Yuban.


