Deja de querer salvar a todos.
Como founder y manager de una empresa de limpieza, estuve a cargo de más de 500 personas en un momento dado a lo largo del tiempo.
Alguna vez, en época de vacas flacas, tenía solo $300 pesos para pasar el fin de semana. Una persona me dijo que le urgía el trabajo que comenzaba el lunes, pero que no tenía dinero para comer ni para su transporte. Así que le di ese dinero como adelanto.
Llegó el lunes y obvio no se presentó a trabajar.
Y yo me quedé sin mi pozolito del domingo.
Como al parecer soy lento de aprendizaje, este tipo de situación me pasó varias veces en diferentes formatos. Prestando, adelantando, empujando o creyendo que “ahora sí, este sí va a cumplir”.
Mira, yo sé que eres de noble corazón. Pero esa no es la forma de ayudar. Resolverle la vida a los demás solo te deja frustrado a ti e inutiliza al otro, porque lo acostumbras a que siempre habrá alguien que lo saque del apuro.
Tampoco puedes romantizar a la clase trabajadora.
No todos son mártires que se levantan al amanecer buscando llevar un poco de pan a su casa. En todos lados y en todos niveles hay gente abusiva, ventajosa, irresponsable o simplemente no están listos para recibir ayuda.
Si estás en la escasez la cosa se complica. ¿Cómo salvas a alguien ahogándose si tú también estás bajo el agua?
Así que si de verdad quieres ayudar, haz esto que hago yo compartiendo contenido de valor, enseña lo que sabes, y quien quiera recibirlo, que lo reciba.
Construye un negocio exitoso y ofrece oportunidades reales los que estén listos.
Trabaja en la mejor versión que puedas ser y deja que los demás trabajen en la suya.
Por eso no me da pena cobrar por mis cursos y consultorías, los que están listos para recibir ayuda, lo demuestran invirtiendo en eso que les interesa.
Y por si acaso estás pensando que no se presentó porque le di muy poco dinero, que quién come con tan poquito, te aclaro que no fue por hambre.
Fue porque estaba crudo de la borrachera del fin de semana.
- Yuban.


