No trates de encajar en los estereotipos que crees que deberían cumplir los emprendedores.
Conozco muchísimos de ellos e inclusive empresarios que siempre dicen que eran castrosos de niños, que nunca hacían caso, que tenían problemas con la autoridad y que les iba mal en la escuela, como diciendo “siempre fui un rebelde”. De hecho conozco a varios que hasta parece que se alegran por tener diagnosticado déficit de atención y lo llevan como una especie de trofeo.
No hagas eso. Tú vive tu propia historia. Acepta la realidad de lo que tú eres, de dónde vienes y de tus experiencias pasadas, porque esa autenticidad te va a permitir sacarle más provecho a tu propia personalidad, en lugar de tratar de adoptar la de otros.
Yo en mi caso fui un niño bien portado (NBP), bien vestido y peinadito. Recuerdo que alguna vez, en la clase de historia de la secundaria me dejaron de tarea leer unos párrafos. La historia estaba interesante, la verdad ya no recuerdo de qué trataba, pero sí que me quedé con ganas de saber más, y ahí quedó, porque la asignatura consistía simplemente en leer esos párrafos. Esa era mi personalidad en ese tiempo, aunque tal vez por exigencia de mis padres de seguir las reglas y portarme bien, el no dar lata. Eventualmente ya con mayor uso de conciencia tuve que hacer modificaciones porque vi que eso no me estaba funcionando porque estaba gastando más recursos intelectuales y emocionales por andar tratando de quedar bien con todos. Esto que te cuento no es como un emprendedor normalmente se describiría. Tuve que desarrollar una piel gruesa y aprender a aceptar ese pasado. No negarlo para tratar de encajar, porque gracias a eso es que he logrado comprender por dónde y cómo moverme con mayor fluidez sin tratar de seguir siendo un NBP que créeme, es lo que menos funciona en la vida real de un adulto, y sobretodo, de un profesionista o emprendedor.//
Yuban.


