La disonancia te habla.
Me enteré de qué se trataba el ghostwriting cuando leí Can’t Hurt Me de David Goggins.
Iba feliz por las páginas cuando el buen David insistía en lo mal estudiante que era, sus problemas de aprendizaje y no mentía, su promedio era bajísimo en la escuela. 1.6 GPA, si te gustan los números.
Entonces me entró la duda de cómo alguien que batallaba tanto con aprender pudo escribir un libro así, con tanta cadencia, claridad y estructura. Escribir bien no es necesariamente una consecuencia natural de haber ido a la escuela, hay muchos escritores buenísimos que fueron malos estudiantes pero aun así tuve un presentimiento.
Me fui al final del libro y sí, ahí estaba el agradecimiento a su ghostwriter.
Escribir contenido a nombre de otra persona que lo firma como autor es totalmente normal. No es fraude. Es una práctica común en la industria editorial.
El punto no es ese.
No ignores esa sensación de que “algo no checa”.
Pasa con personas, con ofertas, con discursos y por eso un político puede hablar horas de que ahora sí va a erradicar la pobreza y “el pueblo” le cree aunque sus acciones cuenten otra historia.
Las masas no indagan. No profundizan. Les dices lo que quieren oír y listo.
Cuando sientas disonancia, no la minimices.
Yo descubrí el “secreto” de la industria editorial y mira que no era realmente un secreto.
Imagina que otras cosas puedes descubrir.
Entrena el músculo de notar esas pequeñas incongruencias en tu vida diaria.//
Yuban.


