La cultura no es All-Inclusive.
La cultura de tu empresa puede ser idealista, tolerante, decisiva, audaz, dominante, elitista, cálida, sincera, enfocada en resultados, respetuosa, cooperativa, instintiva, juguetona, realista, cuidadosa, preparada, abierta, innovadora…
Pero no todas al mismo tiempo.
Cada elección que hagas implica renuncias y cada uno fortalece algo y debilita otra cosa. No hay tal cosa como una cultura all-inclusive.
Hace algunos años di una consultoría a una financiera que se definía como “cuidadosa y precisa”. El compliance, el orden, la trazabilidad y el control eran parte de su identidad y eso tenía sentido en su industria pero al mismo tiempo, se describían como una empresa “abierta al aprendizaje”.
Abierto al aprendizaje no significa solamente capacitación continua. Una organización que realmente aprende necesita experimentar. Y experimentar implica error, iteración, prueba y soportar la incertidumbre. Eso genera fricción cuando el sistema está diseñado para minimizar riesgos y desviaciones.
¿Es posible combinar ambas cosas? Sí, pero hacerlo exige más energía y claridad en las posibilidades y consecuencias. Por un lado les dices a tus colaboradores que experimenten, que hay que ser innovadores y por el otro les dices que sean precavidos y se les reprende cuando algo se sale de la norma.
No sueltes adjetivos a la ligera.
Como consultor, ayudo a empresas a alinear valores, cultura y forma de operar para que no se queden en palabras bonitas en un manual de organización que nadie consulta.
Si estás lidiando con problemas de cultura en tu empresa, respóndeme este correo y cuéntame qué está pasando.
Si puedo darte alguna orientación rápida por aquí, con gusto lo hago.//
Yuban.


