Este es el tipo de riqueza que vale la pena perseguir.
Hace tiempo me presentaron un “plan de negocios” para convencerme de entrar a un multinivel. En la última diapositiva estaba la imagen de un yate, un hotel de súper lujo en un destino exótico, un jet privado y otras imágenes del catálogo genérico universal de “ya la hiciste en la vida”.
Después vino la pregunta obligada de ¿te gustaría tener todo esto como ingreso pasivo?
Supongo que cuando no conoces otra cosa mas que la escasez esto suena impresionante. Tu definición de riqueza se construye con imágenes prestadas de Ferraris, relojes caros, ropa de marca, fajos de billetes y una vida donde parece que todo es vacaciones y lujos. Toda una caricatura.
Pero después me llamó la atención que los “platinos”, osea los que estaban hasta arriba de la red, no vivían exactamente como la diapositiva. Sí, tenían buenos carros y viajaban. También les iba mejor que al promedio, pero no tenían jets privados ni helicópteros esperándolos en el hangar. Y si el ingreso era tan pasivo, ¿por qué se la pasaban recorriendo México dando conferencias, presentando el negocio y subiéndose a escenarios? Decían que lo hacían porque les encantaba ayudar a la gente y compartir el proyecto. No lo sé, Rick, puede ser, pero sus ojeras no mienten.
Ahí me di cuenta entre otras cosas que no sabía como se ve la verdadera riqueza. Cuando estás en la escasez te impresiona el fajote de billetes del primo que vendió un terreno y como le cayó lana, ahora se pone a invitar a todos la cagüamita, se compró su camionetota pendiente de legalizar pero después de eso no sabe cómo generar dinero de manera sostenible. Así como tiene, no tiene.
Mejor me enfoqué en el verdadero lujo. Eso que consiguen los realmente ricos. Me enfoqué en entender cómo piensan, qué hacen, qué dicen y cómo actúan.
Tiempo. Silencio. Espacio. Poder trabajar solo con personas con las que disfrutas trabajar. Elegir tus proyectos. Tener amigos en distintas partes del mundo y poder visitarlos. Decir que no sin temer a las consecuencias. Ir al gimnasio al mediodía sin pedir permiso. No vivir pendiente de un horario, de una tarjeta de checado o que te quiten bonos por llegar tarde más de 3 veces en un periodo de 30 días o como funcione ahora.
De esta lista casi todas dependen de una misma condición, tener suficientes recursos para poder elegir.
Cuando vives en la escasez, gran parte de tus decisiones realmente son necesidades. Aceptas proyectos que no te gustan porque tienes que pagar la renta -meterte al Uber no es una decisión-, toleras malos clientes porque no puedes darte el lujo de perder ingresos, trabajas con personas que detestas porque no hay alternativas. Dices “sí” cuando quisieras decir “no”, simplemente porque las consecuencias económicas son demasiado altas.
Por eso la riqueza no consiste únicamente en tener más dinero sino en la libertad. Cuando te dicen que el dinero es solo una herramienta, a esto se refieren.
Eso quiero para ti y para mí.
No andar soñando con jets privados y Ferraris.//
Yuban.


