El quiet quitting no está logrando su cometido.
La great resignation y el quiet quitting – la primera es un movimiento donde empleados principalmente en Estados Unidos renuncian en masa y la segunda es algo así como hacer lo mínimo necesario en la chamba - están acelerando la compra inmediata de robots humanoides y la automatización en las empresas.
Muchos trabajadores piensan que hacer eso es una forma de “darle en la m” a las empresas.
¿Puede causar un dolor de cabeza? Claro.
¿Puede frenar operaciones temporalmente? También.
Pero si hay una constante en los empresarios es su capacidad de adaptación. Tienen creatividad, tienen o pueden conseguir recursos y, sobre todo, motivación para superar cualquier reto.
Lo que están logrando movimientos como el quiet quitting y las renuncias en masa no es una revolución laboral, sino acelerar una decisión que de por si ya estaba en el aire que es la de automatizar.
Me recuerda a lo que dicen algunos en EE.UU., que si deportan a todos los latinos indocumentados ¿quién va a hacer esos trabajos? El país va a colapsar.
La historia ha demostrado una y otra vez que los retos inspiran soluciones.
No justifico decisiones fuera de la ley, pero hay que reconocer una verdad incómoda, y esa es que ninguna empresa seria va a quedarse de brazos cruzados si su operación está en riesgo.
Pensar que una empresa va a colapsar porque un grupo renuncie o baje los brazos como se dice en el argot sindical, es subestimar el poder de adaptación del otro lado.
-Yuban.


